lunes, 5 de junio de 2017

A little piece of heaven

Últimamente he aprendido que vivimos rodeados de cientos, miles, millones de cosas que no necesitamos.

No necesitamos el miedo. No necesitamos la culpa. No necesitamos el rencor ni la rabia. No necesitamos la mayor parte de recuerdos inoportunos que nos asaltan por las esquinas de la cotidianidad. No necesitamos explicaciones de lo que no pudimos cambiar porque nunca dependió de nosotros. No necesitamos el control, porque nunca lo hemos tenido y nunca lo tendremos. Ni siquiera necesitamos la sensación de tenerlo, porque no es más que otra mentira con la que cegarnos a nosotros mismos. No necesitamos todas esas baratijas en las que nos gastamos el sueldo para hacer ver que encajamos. No necesitamos una hipoteca ni un contrato fijo: son atajos hacia el encaje en la sociedad que se espera de nosotros, pero en realidad no los necesitamos. 

A veces solo necesitamos una mirada. A veces un susurro al oído. A veces solo necesitamos un beso y una caricia. A veces simplemente una charla hasta que el sol sorprende por el horizonte. A veces solo necesitamos la brisa y el azul del Mediterraneo al salir de la cama. A veces una sonrisa. A veces basta con sentir que el corazón late más fuerte. A veces un cosquilleo en la boca del estómago. A veces se para el reloj para que nuestras vidas se pongan realmente en marcha. A veces el lugar y la hora son lo de menos.

A veces solo necesitamos eso: un trocito de cielo.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Roll the dice

if you’re going to try, go all the
way.
otherwise, don’t even start.

if you’re going to try, go all the
way.
this could mean losing girlfriends,
wives, relatives, jobs and
maybe your mind.

go all the way.
it could mean not eating for 3 or 4 days.
it could mean freezing on a
park bench.
it could mean jail,
it could mean derision,
mockery,
isolation.
isolation is the gift,
all the others are a test of your
endurance, of
how much you really want to
do it.
and you’ll do it
despite rejection and the worst odds
and it will be better than
anything else
you can imagine.

if you’re going to try,
go all the way.
there is no other feeling like
that.
you will be alone with the gods
and the nights will flame with
fire.

do it, do it, do it.
do it.

all the way
all the way.

you will ride life straight to
perfect laughter, its
the only good fight
there is.

– Charles Bukowski

sábado, 20 de mayo de 2017

El comienzo

"Everything that has a beginning, has an end" - The Oracle

Truman camina por el borde de su mundo. Hace apenas unos segundos que ha chocado con esa pared que le ha revelado la verdad. La verdad de que nada era verdad. Esa verdad que, a pesar de que siempre ha notado que estaba ahí, resultaba tan inabarcable que por eso era imposible de creer.

Y aunque es difícil asumir que durante tanto tiempo todo alrededor era ficticio, el alivio que le produce ver por fin los hilos, topar de cara con la realidad, puede con todo lo demás. Le invade la tranquilidad de tener por fin un camino que seguir: descubrir la verdad es también descubrir la salida.

No hay rabia, ni odio, ni frustración. Eso apenas ha durado unos minutos y ya ha pasado. Quizá permanece una pequeña sensación de desasosiego ante el futuro e incluso algo de admiración al darse cuenta del esfuerzo que supone mantener tamaña ficción durante tanto tiempo. Pero nada de eso hace sombra a la emoción que supone haber sacado esa espina que durante todo ese tiempo ha llevado clavada en su corazón, en su alma y en sus pensamientos. Nada hace sombra a la sensación de completar el puzle, de haber encajado la última pieza y poder por fin levantarse de la silla y abandonar la habitación sin sentir el desasosiego de la incompletitud.

Le reconforta descubrir que que el mundo no es una serie de catastróficas coincidencias que siempre tenían como efecto secundario el irremisible extravío de esa última pieza, y por ende su esclavitud a esa pequeña isla de piezas irregulares que no encajaban.

Y el creador de tamaña mentira, esa voz sin una cara, ya no puede hacer nada. No hay excusa. No hay un solo motivo en el universo que pueda convencerlo de que ese mundo falso, irreal, creado a su medida, tiene un fin altruista o que es mejor que cualquier otra realidad, por dura que sea.

"Buenos días, buenas tardes y buenas noches".

Truman ríe. Al fin ríe. Al fin ríe de corazón. Al fin ríe libre.

Truman brinda una reverencia a su público. Se da la vuelta y abandona la escena. Para siempre.

Fin.

jueves, 23 de marzo de 2017

Canfranc

Sentado en la vía del tren, como Otis Redding en el muelle de la bahía.

Esperando.

Esperando.

Esperando.

Esperando.

Pero no hay olas en este mar de asfalto insalubre. Ni una brisa de viento que empuje las velas de los trenes que no pasan. Que ya no vuelan sobre maderos e hierros. Que ya ni siquiera se arrastran, como se arrastra un crucerista aborregado entre ruinas romanas de cualquier ciudad portuaria. Si acaso resuena un lejano eco de los trenes que pasaron, pero se pierde entre los árboles de las montañas y es cada vez más tenue.

Sentado. Esperando. Mirando al cielo. Que, como leí en un lugar hermoso, vuela sobre nuestras cabezas, observando impasible, sin juicios ni sentencias.

Y qué más da. La espera. La vía. Los trenes. Las olas. El viento. El cielo. Qué mas da.

Si me late el corazón, y tengo aire para respirar. Si tengo manos para construir y pies para no huir. Si tengo ojos para reír y boca para callar.

Si estoy vivo.

Sí, estoy vivo.

jueves, 16 de marzo de 2017

Todo negro

No se que pasa que lo veo todo negro.

Será que todas las luces están apagadas. Será que la casa duerme arropada por la madrugada. Será que hasta las farolas de la calle hoy están agotadas de iluminar. Y todo está oscuro.

"Hello darkness, my old friend", pienso.

Y siento que esa oscuridad, fría, áspera, cruel, me invade.

Pero esta noche se lo permito. Esta noche no quiero luchar, estoy cansado de ponerle barreras. Estoy cansado de sentirla como un ente ajeno al que tengo que expulsar. Hoy no.

Hoy, esta noche, la dejo pasar. La quiero hacer mía. Es mi oscuridad. Mi negrura. Mi dolor. Mi llanto. Soy yo.

Le doy la bienvenida. La dejo bajar por mi garganta, cortándome la voz, ahogando un grito. La dejo invadir mis pulmones impidiéndome respirar. La dejo abrazar mis tripas, sintiendo como las encoje, las pellizca y las revuelve. La dejo transpirar hasta mi piel, erizando mi vello y helando mi sudor. La dejo invadir mi mirada para cegar lo poco que veía en la oscuridad.

Y me dejo llevar, flotando en la negrura, sin sentir ya ni las sábanas que me arropaban ni el colchón que me acogía. Sólo yo con mi oscuridad siendo uno.

Hasta quedarme dormido, sin saber si por la mañana seguiré siendo yo o solo quedará esa oscuridad.